PREGUNTAS FRECUENTES

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Preguntas generales

Puedes contactarnos llamándonos a las oficinas centrales al 93 410 04 63, enviándonos un correo electrónico a herbora@herbora.es, a través del formulario de la página de contacto o bien también escribiéndonos a través de Whatsapp al 609 812 536. 
En el caso de ser cliente de Herbora, puedes contactar también al teléfono móvil directo de tu comercial de zona.
Si te dedicas a la dietética y quieres ser cliente de Herbora puedes facilitarnos tus datos a través del formulario que encontrarás en la parte inferior de la página principal de Herbora www.herbora.es y el comercial de tu zona se pondrá en contacto contigo. O bien, puedes contactar directamente al 93 410 04 63 o a herbora@herbora.es.
Únicamente se realizarán devoluciones en el caso de roturas del producto o bien por errores por parte de Herbora. Contactar con el comercial en el caso que sea preciso.
Herbora no ofrece el servicio de venta online directa al consumidor. No obstante, son muchos los clientes que sí ofrecen este tipo de servicio. Podrá encontrar las diferentes tiendas online realizando la consulta en los principales buscadores o bien contactándonos a herbora@herbora.es.
Si durante el envío del pedido sufre algún tipo de rotura, se deberá contactar de inmediato con el comercial de zona o bien al correo electrónico herbora@herbora.es para informar de la incidencia. Es importante que se adjunte una foto del producto dañado junto con otra foto de la etiqueta de la empresa de transporte para comprobar el estado de este.
Personas que estén tomando medicación deben consultar con su médico o especialista la toma de Complementos Alimenticios conjuntamente.
Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia es conveniente que consulten con su médico o especialista antes de tomar Complementos Alimenticios.
Cuando hablamos de complementos alimenticios y materias primas de origen natural, podemos encontrar pequeños cambios, en el color, olor y sabor, que no alteran la calidad y eficacia de los mismos. 
Los Complementos Alimenticios pueden tomarse durante 3 meses seguidos y posteriormente hacer un descanso de 15 días a un mes para que el cuerpo no se acostumbre. A continuación, pueden seguir tomando el Complemento Alimenticio sin ningún tipo de problema. Siempre que el terapeuta o especialista no indique otra pauta.
Sí, no hay problema. La recomendación es tomar el contenido con agua o con zumos, piña o melocotón, para camuflar el posible sabor amargo que tienen algunos ingredientes.
Sí, no hay problema. La recomendación es tomar el contenido con un poquito de leche o en un poquito de yogur, al ser normalmente ingredientes oleosos.
Si un producto está caducado mejor no tomarlo, ya que no está en las mejores condiciones y podría haber perdido efectividad.
Por normal general y si no hay indicación al respecto, lo ideal en estos casos es dejar de tomar el Complemento Alimenticio hasta que regulemos la funcionalidad del aparato digestivo. Posteriormente, podremos volver a tomar el Complemento Alimenticio. Hay casos en que la toma de los Complementos podría ser beneficiosa, por ejemplo los Probióticos, como Probiótics14.
La cantidad de sal corresponde únicamente al Sodio presente naturalmente en los ingredientes. Resultado de sal=sodio x 2,5
Según la definición, un excipiente es toda sustancia inactiva usada para incorporar el principio activo a una fórmula. Con esto se consigue la forma farmacéutica deseada (comprimido, cápsula, líquido, crema, gel, etc...) y se facilita la preparación, conservación y administración de los principìos activos. 

Los conservantes son sustancias que se añaden a una fórmula para impedir o retrasar el deterioro de su calidad. De este modo, se mejora la conservación del alimento o bebida.
 
Ejemplos de conservantes: sorbatos, benzoatos, sulfitos, fenoles y formiatos (metanoatos), nitratos, acetatos (etanoatos), lactatos, propionatos (propanoatos).

Vistas las definiciones se puede decir que los conservantes son necesarios para que el alimento no se dañe demasiado rápido y pierda sus propiedades. A la dosis adecuada (normalmente entre un 0,1-0,2 %) los conservantes realizan su función sin alterar las propiedades organolépticas (olor, gusto y aspecto). 
 
Si no se usaran, la propia naturaleza del los alimentos, con la acción de la oxidación y de los microbios, haría que éstos se estropearan antes, por lo tanto, no daría tiempo a su consumo y se acabarían desechando.

En resumen, podemos decir que los conservantes y los excipientes son necesarios para tener productos que garanticen las propiedades y cualidades de los complementos alimenticios y de los productos utilizados normalmente en nuetra vida diaria.  
 
Estas sustancias son conservantes utilizados normalmente en la mayoría de complementos alimenticios líquidos. Son las sales de los ácidos orgánicos (ácido sórbico y ácido benzoico). 

El sórbico potásico es un compuesto orgánico natural empleado como conservante alimentario en su forma de sal mineral de potasio. ​Se encuentra en forma natural en algunos frutos, de ahí que su uso sea seguro a la dosis adecuada.

El benzoato sódico es comúnmente encontrado en la mayoría de las frutas, sobretodo en las bayas de arándanos. También se encuentra naturalmente en setas, canela y clavo, para defenderse del ataque microbiano y fúngico.

En resumen, podemos decir que aunque estas sustancias son de origen natural, en la actualidad se obtienen de manera semisintética lo que garantiza su estructura química constante y se evita la adulteración con otras sustancias parecidas, que aunque no sean dañinas, hacen perder efectividad.

Preguntas sobre producto

Los ingredientes activos utilizados en los productos Herbora son en su mayoría de origen natural. No obsante, se puede conocer cada uno de los ingredientes en la página de producto. Si los ingredientes son plantas, indica el nombre de la especie en latín y en cursiva.  

En ocasiones, hay productos con ingredientes que van acompañados de otras sustancias, que, aunque provienen de fuentes naturales, son de origen químico, como puede ser por ejemplo el sorbato potásico, derivado del ácido sórbico (que a su vez lo encontramos en las pieles de las frutas).  También hay ingredientes obtenidos por síntesis química para evitar sobreexplotación de los recursos naturales o contaminaciones externas.  
La máxima prioridad de Herbora es utilizar materias primas de origen natural, aunque a veces hay excepciones debido a los motivos anteriormente mencionados.
Los efectos secundarios vienen determinados por los ingredientes que lleva cada producto. Es recomendable que cada persona, según su sensibilidad, lea y compruebe todos los ingredientes de la composición. Ya que puede haber personas sensibles o alérgicas a algún componente, donde estaría contraindicado.  
Es importante que, personas que se estén medicando o mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, consulten a su médico o especialista la toma y utilización de productos.
Para cualquier consulta relacionada con la toma de un producto Herbora puede contactar directamente al formulario de la página de contacto indicando la opción “producto” en el desplegable.

Preguntas sobre envío

Si te dedicas a la dietética y quieres ser cliente de Herbora puedes facilitarnos tus datos a través del formulario que encontrarás en la parte inferior de la página principal de Herbora www.herbora.es y el comercial de tu zona se pondrá en contacto contigo. O bien, puedes contactar directamente al 93 410 04 63 o a herbora@herbora.es.
El tiempo habitual de envío es de dos días laborables a partir de la fecha de pedido. En fechas puntuales como puede ser Navidades u otros festivos el tiempo de envío puede variar por causas ajenas a Herbora. 
Consultar en el caso que sea preciso. 
Puedes hacer el seguimiento de tu envío contactándonos directamente al 93 410 04 63 o herbora@herbora.es.
Herbora no ofrece el servicio de venta online directa al consumidor. No obstante, son muchos los clientes que sí ofrecen este tipo de servicio. Podrá encontrar las diferentes tiendas online realizando la consulta en los principales buscadores o bien contactándonos a herbora@herbora.es.

Preguntas sobre incidencias

Si durante el envío del pedido sufre algún tipo de rotura, se deberá contactar de inmediato con el comercial de zona o bien al correo electrónico herbora@herbora.es para informar de la incidencia. Es importante que se adjunte una foto del producto dañado junto con otra foto de la etiqueta de la empresa de transporte para comprobar el estado de este.

Preguntas sobre dietas, alimentación y estilo de vida

Hablar de peso ideal es un error, realmente deberíamos hablar de un rango de peso saludable que nos permita  sentirnos bien y sobretodo de ser capaces de poder mantener ese mismo peso a lo largo del tiempo.
Este rango de peso saludable está determinado por los parámetros del IMC, es decir, los valores de peso que nos ubiquen en un IMC que oscila entre 19 y 25, nos indicará que son adecuados para nuestro peso.
Cada persona debe encontrar su peso dentro de estos valores, con el cual uno se sienta cómodo y pueda mantenerlo sin fluctuar de peso constantemente (efecto “yo-yo”).
No se puede determinar un peso exacto en un tiempo determinado, y menos de forma genérica para todo el mundo. Cada individuo tiene una genética y un metabolismo distinto, incluso puede variar según algunos factores externos como la actividad física que se realiza.
Pero si seguimos una dieta adecuada en la que perdamos peso de forma lenta pero segura, podemos estimar que unos 500 gramos por semana seria lo correcto. Teniendo presente que a más peso por perder más se pierde los primeros días.
Con una dieta paulatina nos aseguramos de estar perdiendo grasa y no músculo, que es lo que pasa con la dietas “exprés”, a la vez que evitamos que nuestro cuerpo active mecanismos de defensa para recuperar ese peso perdido repentinamente haciéndonos sentir cansado y con ansiedad. 
No podemos pretender perder esos kilos ganados con los años en tan solo uno o dos meses.
El “efecto rebote” es la recuperación de los kilos perdidos con una dieta de adelgazamiento una vez volvemos a nuestra alimentación “normal”.
Nuestro cuerpo está preparado para sobrevivir, si nosotros lo sometemos a una dieta muy baja en calorías, el cuerpo reduce el gasto calórico para preservar las reservas y así poder sobrevivir. Es por eso que después de una dieta muy restrictiva, al volver  a comer  como lo hacíamos antes, el cuerpo toma más de lo que  le proporcionamos para almacenar y asegurarse unas reservas ante un próximo momento de escasez. 
Y al final acabamos aumentando de peso, incluso a veces sobrepasando el peso que teníamos antes de empezar la dieta.
En resumen, si queremos bajar peso de forma saludable y sin el temido efecto rebote, es importante que nos alejemos de las dietas milagro o muy restrictivas.
No hay que olvidar también que después de una dieta, la vuelta a nuestra alimentación habitual debe continuar con unos hábitos saludables para asegurar el mantenimiento del peso conseguido.
No debes centrarte en pesar la comida, al inicio de una dieta podemos pesar la comida durante unos pocos días, si queremos, para tener una idea de la cantidad de cada alimento que debemos ingerir. Después no hace falta ir pesando cada alimento, aunque varíes tus platos ya tienes una idea del tamaño de cada uno de ellos. También puedes guiarte con las medidas caseras para saber cuánto debes comer de cada alimento, por ejemplo con la pasta, arroz y legumbres puedes usar una taza para calcular la cantidad en crudo (ya sea ½ taza, ¼…según las necesidades de cada uno), al igual que para medir las raciones de frutos del bosque, la palma de la mano para medir las porciones de carne y pescado, o el puño cerrado para una medida de frutos secos, una cuchara sopera para medir el aceite, etc.
Al horno, hervido, al vapor, al papillote y en el microondas, son las cocciones ideales ya que no se añade aceite al cocinar, sólo se le añade en el aliño una vez ya cocinado.
A la plancha y al wok, son opciones saludables tambien aunque hay que vigilar el aceite que se usa al cocinar. Un consejo para controlar el consumo de aceite es echar un chorrito de aceite en la sartén y con un papel de cocina, esparcirlo por toda la plancha y así absorbemos el aceite sobrante.
Otras cocciones saludables pero que deben realizarse de forma correcta, es a la parrilla. Si el fuego evapora humo o si las llamas alcanzan el alimento que estamos cocinando y se carboniza, éste puede contener sustancias tóxicas y nocivas para el organismo.
Cada suplemento tiene una composición y función determinada, por lo que cada suplemento servirá para una cosa u otra requiriendo así más tiempo o menos tiempo según las necesidades de cada individuo.
Pero por lo general, no se aconseja tomar más de tres meses seguidos un mismo producto para evitar que se cree una adaptación, es decir, que el cuerpo se acostumbre y no reaccione de la misma forma. 
En este caso, debemos variar de formulación o descansar por un mes. Pasado ese tiempo se puede seguir tomando el mismo complemento sin ningún problema. Siempre que el especialista no indique lo contrario.
Realizar dieta durante el embarazo al igual que durante la lactancia está contraindicado. Al seguir una dieta para bajar de peso, generalmente se reduce la ingesta de hidratos por un tiempo, lo que limita a su vez el consumo de calorías al día con el propósito de perder peso. Éste déficit de calorías y nutrientes puede ser perjudicial para el desarrollo del bebé. Durante el embarazo y la lactancia es importante que se coma de forma sana y equilibrada. 
Si durante el embarazo tu médico considera que tienes sobrepeso o estás con la lactancia y quieres mantener tu peso o ayudar a ir reduciendo poco a poco esos kilos extras del embarazo, debes ponerte en manos de un especialista en nutrición para ayudarte a controlar lo que comes para mejorar tu alimentación y que sea rica en nutrientes tanto para ti como para el bebé.
Si sigues una dieta equilibrada y pautada correctamente por un especialista no te perjudicará si un día te saltas la dieta. Incluso es beneficioso para el organismo, ayudamos a liberar la mente de la presión de estar comiendo de forma pautada y generalmente restrictiva, sin poder caer en tentaciones.
Generalmente se suele dejar un día del fin de semana como un día libre para comer lo que más le apetezca a uno, principalmente la comida o la cena. Aunque puede ser cualquier día de la semana, eso sí, lo ideal es realizar este comida de “desconexión” con mesura y sin atiborrarse a comida basura o todo aquello que está contraindicado en la dieta.
Es cierto que se debe evitar las tentaciones, pero es preferible caer en ellas lo mínimo posible que caer continuamente o estar constantemente luchando para no caer. La mejor manera de evitar esta tentación repetidamente es permitiendo un día a la semana para “saltarse” la dieta. Ya sea con una hamburguesa con patatas o una pizza, pero recuerda que esta comida "trampa" cuando más casera mejor ya que el exceso de calorias será menos impactante para nuestro organismo.
Aunque exista un ligero sobrepeso, es importante tener en cuenta que ahora parece estar controlado, pero con el tiempo nuestro organismo va cambiando y cada vez será más costoso eliminar esos kilitos de más por no mencionar los que se puedan añadir con el paso del tiempo.
Y ya sabemos que el sobrepeso está ligado a diversas enfermedades. Aunque nos sintamos bien con nosotros mismos es importante mejorar para el bien de nuestra salud.  Eliminando el sobrepeso que tengamos, sea poco o mucho el peso que deberiamos perder, mejoramos la movilidad, el rendimiento físico, la capacidad pulmonar, nos alejamos de posibles patologías, mejorará nuestra autoestima, etc., en general estaremos mejorando nuestra calidad de vida.
Pesarse cada día parece que ayude a tener un buen control sobre la evolución de nuestro peso, pero debemos tener mucho cuidado, ya que pueden haber fluctuaciones en el peso ajenos a la proporción de grasa, es decir, puede ser que un día tengamos más retención de líquidos y eso haga que aumente nuestro peso y se dispare la alarma sin necesidad, ya que al siguiente día podemos volver al peso anterior. 
Uno de los aspectos más negativos de pesarse todos los días es que puede crear ansiedad por querer lograr ese peso deseado, y hay que tener en cuenta que día a día la evolución del peso no es tan notable como si nos pesamos una vez por semana. No sólo el valor del peso nos indicará si estamos mejorando o no, hay otros aspectos a tener en cuenta, como el % de grasa, el perímetro abdominal o el volumen de la masa muscular.
Nuestra recomendación es pesarse una vez por semana, mejor si es entre semana ya que los lunes pueden distorsionar un poco el resultado dependiendo de los excesos que se hayan hecho el fin de semana. 
No hay que olvidar que la báscula nos indica el peso que tenemos en ese mismo momento en el que nos pesamos, por eso es muy importante que hagamos este control siempre a la misma hora, siendo la mañana la mejor opción, en ayunas y sin ropa o con la misma cantidad de ropa. Y aún más importante, pesarse siempre con la misma báscula, ya que cada una tiene diferente regulación.
Y por último y no menos importante, tener siempre presente que en todo proceso de adelgazamiento es normal que haya picos de estancamiento y hasta momentos en los que se aumente de peso.
Es cierto, que seguir una dieta por muy estrictos que seamos, no será tan efectiva si no la acompañamos de un plan de entrenamiento. 
Una dieta bien pautada nos ayudará a reducir peso ya que estaremos reduciendo la ingesta de calorías diarias, pero a veces el problema no está en reducir las calorías que ingerimos solamente, sino en quemar esas calorías consumidas. Con la dieta conseguimos reducir volumen y grasa, pero con la actividad física conseguiremos quemar más  % de grasa, evitar la flacidez, conseguir un mejor tono muscular o el deseado vientre plano, e incluso a controlar mejor la ansiedad regulando así las ganas de comer. Entre muchos otros beneficios que nos aporta, como mejorar la movilidad, la circulación sanguínea, el tránsito intestinal, nos hace sentir mejor, ya que ayuda a desconectar y mejorar el humor, también mejora nuestra capacidad cardiovascular y respiratoria, e incluso nos permite esos antojos de vez en cuando sin sentirnos tan culpables.
Por supuesto, ya que al estar siguiendo un entrenamiento muscular se está creando una conversión de la masa grasa por masa magra (músculo). Todos sabemos que pesa lo mismo 1kg de grasa que 1kg de músculo, pero la diferencia es que ese kg de grasa ocupa más espacio que el kg de músculo. 
Al aumentar la masa muscular, aumentamos la capacidad de almacenaje de reserva de glucógeno (reserva de energía) en el músculo, y esto a su vez, conlleva a una mayor retención de agua.
Por eso las dietas muy bajas en hidratos, obligan a que nuestro cuerpo consuma las reservas de glucógeno de los músculos. Como resultado, obtenemos una bajada de peso notable los primeros días ya que básicamente hemos perdido líquido y si esta dieta baja en hidratos se sigue de forma prolongada es cuando provoca una pérdida de volumen muscular.
Partiendo de que los niños al estar en periodo de crecimiento, no es aconsejable que se les imponga una dieta y mucho menos restrictiva en ciertos grupos de alimentos como los hidratos. Necesitan comer de todo, eso sí, en cantidades adecuadas y de forma variada, con especial atención en las formas en las que se cocinan los platos y las guarniciones de estos, no es lo mismo acompañar la carne con patatas fritas que con una patata al horno, incluso patatas “fritas” pero hechas en el horno.
Hay que educar a los niños a alimentarse de forma saludable y variada. Y dejar esos alimentos poco saludables como la bollería, chucherías, fritos para ocasiones especiales.
Si el niño/a sufre algún tipo de obesidad infantil lo aconsejable es que un especialista en alimentación le cree una dieta adaptada a su edad, actividad diaria, gustos, etc. 
No hay que olvidad que uno de los primeros enemigos de la obesidad infantil es la inactividad, los niños deben realizar actividad física, ya sean deportes o actividades como ir en bici, caminar…
Aunque no tengas sed es importante estar bien hidratados. El agua no sólo nos hidrata o sacia cuando sentimos sed. Hay muchas otras causas que pueden verse afectadas por una falta de hidratación como, dolores articulares, no depurar bien el organismo (no eliminamos  toxinas suficientes del organismo), boca seca, piel reseca, sequedad de ojos, estreñimiento, sensación de hambre, falta de energía o envejecimiento prematuro.
Si te cuesta beber agua, empieza por beber 8 vasos diarios, para que no se haga tan pesado. La cantidad correcta de agua es entre el 1,5L y 2L al día.
No se aconseja seguir una dieta que ha estado estructurada según las características (patologías, gustos, horarios, actividad diaria, etc) y necesidades de otra persona. Cada persona tiene un metabolismo diferente y responde de distinta forma ante un mismo tratamiento. Esa dieta quizás no aporte los nutrientes que tú necesitas y genere carencia de otros.
Las dietas para perder peso deben ser personalizadas y adaptadas a las necesidades de cada persona, por lo que no es aconsejable que el resto de la familia siga tus mismas pautas. Pero si la dieta que sigues son básicamente pautas saludables sobre una dieta de estilo mediterránea no hay problema en que la siga el resto de la familia ya que estamos hablando de una alimentación basada en unas pautas saludables. En caso de ser una dieta específica y haya niños en casa, no deben seguirla bajo ningún concepto, a no ser que tenga la aprobación y supervisión de un especialista en dietética y nutrición.
Las estrías aparecen cuando el cuerpo sufre variaciones bruscas de peso, ya sea por adelgazar o por aumentar de peso rápidamente, esto sucede cuando la piel no puede adaptarse correctamente al cambio de peso de forma tan repentina. Por eso es muy importante hidratarse bien tanto por dentro como por fuera aplicando una buena crema hidratante dos veces al día para mantener la zona afectada bien hidratada.
Son las denominadas grasas hidrogenadas, las que debemos eliminar de nuestra lista. Estas grasas debido a su modificación resultan difíciles de metabolizar (degradar) para nuestro organismo, de manera que tienden a fijarse en el organismo en forma de grasa. Dentro de las grasas saturadas (conocidas como las malas), las trans son las de peor calidad. Hay alimentos que forman parte de nuestra alimentación como la carne o productos lácteos enteros que contienen grasas saturadas, por eso debemos limitar su consumo. Mientras que las  trans no deberían formar parte de nuestra alimentación, si no como algo puntual. Las encontramos en la bollería, fritos, margarina, golosinas, etc.
Sí, y debemos incorporarlas a nuestra alimentación de forma regular, incluso en dietas de adelgazamiento. 
Estas grasas saludables (las insaturadas) nos aportan beneficios como los ácidos omega3, estos se encuentran en el pescado azul, en los frutos secos, aunque es importante consumirlos de forma controlada por a su alto aporte calórico, en el aguacate y por excelencia el aceite de oliva, que a pesar de su elevado índice calórico, si se controla su consumo es un buen aliado para la salud de nuestro corazón.
Las dos son grasas insaturadas (saludables) y esta se divide en las monoinsaturadas (omega9) y las poliinsaturadas (omega 3y 6). Estas grasas saludables se encuentran en fuentes de origen vegetal como los frutos secos, las semillas, el aguacate, el aceite de oliva y de origen animal como el pescado azul. Nos aportan beneficios para el corazón, ayudan a reducir el colesterol y tienen función antiinflamatoria.
Es un ácido graso poliinsaturado esencial, es decir, que nuestro organismo necesita que lo incorporemos de forma exógena (externa), a través de la dieta.
Entre sus múltiples beneficios destaca la función antiinflamatoria, protege contra las enfermedades cardiovasculares y ayuda a regular el colesterol.
A veces no aportamos todo el omega3 necesario a nuestro organismo con la dieta y necesitamos la ayuda de un complemento alimenticio rico ácidos grasos esenciales, como el EPA y el DHA.
Es cierto que la margarina es conocida como la opción más saludable, la más light de las dos. Pero la verdad es que ninguna de las dos es buena para la salud si se consume de forma habitual y tampoco son malas si se consumen de forma esporádica y en pequeñas cantidades.
La primera diferencia que debemos saber es el tipo de grasa que contiene cada una. Mientras que la mantequilla posee grasas saturadas (esta aumentan los niveles de grasas en sangre, colesterol malo), la margarina posee grasas trans (esta es incluso peor que las grasas saturadas), por otra parte la margarina contiene 900 calorías en 100g contra las 750 que tiene la mantequilla, y esta incluso es más rica en vitaminas y minerales  (A, D, E, calcio y fósforo), sin embargo la margarina sólo tendrá vitaminas si se las añaden.
En conclusión si tenemos que elegir entre la mantequilla y la margarina, la mejor opción es la mantequilla. Pero si podemos elegir entre la mantequilla y margarina blandas bajas en grasas la mejor elección sería esta última, ya que las margarinas blandas destacan por su bajo contenido en grasas, y no contener grasas trans, y una mayor proporción de grasas insaturadas.
Generalmente la fruta se acostumbra a comer como postre, después de las comidas. Pero realmente es el peor momento para comerla. Al mezclar la fruta con la comida anterior, provoca que los  nutrientes de la fruta se pierden durante el proceso digestivo, ya que se mezcla con alimentos de digestión más lenta y acaba fermentando en el estómago. Esta fermentación provoca que la digestión se ralentice y es cuando puede llegar a sentar mal el hecho de comer la fruta después de las comidas. 
El mejor momento del día para comer la fruta es entre horas ya que el estómago está vacío y se digiere fácilmente sin crear fermentación ni malestar.
 
Aunque la fruta es un alimento de bajo contenido calórico y entre sus valores nutritivos encontramos vitaminas y minerales, contiene también fructosa, el “azúcar” de la fruta que el cuerpo convierte en glucosa. Si no consumimos esta energía, la glucosa tiende a acumularse en el organismo en forma de grasa, por lo que se aconseja tomar la fruta en las horas más centrales del día. En resumen, los mejores momentos para consumir fruta son en el desayuno, media mañana y media tarde. 
La fibra dietética está compuesta por una serie de sustancias que se encuentran en las paredes celulares de los vegetales, cuya característica principal es que no pueden ser digeridas en el intestino delgado, y como consecuencia llegan sin ser modificadas al intestino grueso. 
Dependiendo de su solubilidad en agua, encontramos dos tipos de fibras, las solubles e insolubles y dependiendo de que fibra contengan pueden tener diferentes acciones en nuestro organismo. 
 
La fibra soluble contiene mucílagos, pectinas, gomas, entre otras sustancias que se caracteriza por formar una viscosidad al entrar en contacto con agua, este efecto viscoso aporta una textura más fluida a las heces. Además provoca un enlentecimiento del vaciado gástrico, que a su vez ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre ya que retrasa el tiempo de elevación de la glucosa después de comer, el azúcar es liberado y absorbido más lentamente, muy indicado para personas diabéticas.
Esta la podemos encontrar en alimentos como la avena, salvado de avena, cebada, las legumbres, semillas de lino, frutas como la manzana y cítricos, zanahorias, espinacas, etc.
 
En cambio la fibra insoluble contiene celulosa, lignina y otras sustancias con gran capacidad de retención de agua. Su efecto principal es aumentar el volumen de las heces y acelerar el ritmo del tránsito intestinal, haciendo de esta fibra la más indicada para tratar los problemas de estreñimiento, entre otros. 
Esta se encuentra principalmente en los cereales integrales, la verdura de hoja verde, legumbres,  frutos secos, semillas,  frutas (sobretodo en la piel), etc.
 
Está demostrado que el consumo de unos 30g/día de fibra procedente de cereales integrales y no refinados, frutas y hortalizas, tiene grandes beneficios para la salud como ayudar a reducir el riesgo de padecer estreñimiento, diverticulosis, hemorroides, litiasis biliar, cáncer de colon, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre y a mantener un control del peso corporal, entre muchos otros beneficios.
La principal diferencia que debemos saber entre los cereales integrales y los refinados es que el cereal integral conserva las 3 partes que componen el grano (salvado, germen y endospermo), mientras que al cereal refinado se le han eliminado las dos primeras partes, dejando sólo el endospermo, rico en hidratos de carbono.
 
1.El salvado es la parte que envuelve el grano, la parte dura en la que se encuentra la fibra, los minerales y los antioxidantes.
2.El germen la parte central del grano (el núcleo), rico en nutrientes como los carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas, minerales, antioxidantes y varios fitonutrientes (compuestos que produce la planta para su propia protección).
3.El endospermo, la parte más grande del grano. La parte que contiene mayormente carbohidratos (en forma de almidón) y proteína.
 
En los refinados, al eliminar la parte que contiene la fibra se eliminan a su vez otros micronutrientes como las vitaminas y minerales. 
En cambio, en los alimentos integrales, al contener la fibra y no poder ser digerida por el intestino delgado, recorre todo el tracto intestinal haciendo un efecto de arrastre y limpieza del tubo digestivo, ya que absorbe agua y hace que las heces estén más lubricadas y sean más fáciles de evacuar, a la vez que también absorbe parte de las sustancia tóxicas de los alimentos ingeridos, como metales pesados, carcinógenos, medicamentos, etc., que podrían llegar a pasar a la sangre.
 
Otro de los beneficios de la fibra es que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre,  la fibra absorbe parte de la glucosa procedente de la comida, evitando que sea absorbida y ayuda también a regular los niveles de colsterol, absorbiendo el colesterol restante que el cuerpo ha vertido en el intestino junto a la bilis, evitando que se acumule en los vasos sanguíneos.

A parte de la fibra, los alimentos integrales son ricos en nutrientes, como el magnesio, hierro, fósforo, manganeso, selenio y vitaminas B2.
A diferencia de los productos refinados que son calorías “vacías”, es decir que son ricos en hidratos de carbono, poca proteína y altos en calorías. A su vez, estos productos provocan una subida y bajada de los niveles de azúcar en sangre más rápida (provocando los “antojos”) a diferencia de los integrales que la liberación y absorción de azúcar sucede de forma más lenta, brindando mayor saciedad al organismo.
 
Es cierto que en el mercado podemos encontrar productos refinados ricos en vitaminas y minerales, los cuales, han sido añadidos posteriormente para compensar esta carencia. Al igual que también podemos encontrar productos integrales, que han sido triturados y convertidos en harinas que como resultado final se obtiene casi un mismo efecto que los refinados.
 
En general, los alimentos refinados tomados en exceso, a la larga pueden provocar un aumento de peso con mayor riesgo a la obesidad, pueden causar resistencia a la insulina y están asociados a diversos problemas como la diabetes tipo 2 o problemas cardíacos.
Mientras que los integrales favorecen  la prevención de padecer obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas o cáncer de colon.
 
Por último, es cierto que los cereales integrales son beneficiosos para la salud, pero hay ciertos aspectos a tener en cuenta en los que podrían ser perjudiciales como en problemas de intolerancia al gluten, o personas con problemas del tracto digestivo y que deben vigilar el consumo de alimentos ricos en FODMAPS (un tipo de hidrato de carbono).

CONTRAINDICACIONES

En general

Los Complementos Alimenticios están contraindicados en aquellas personas que tenga alergia a algunos de sus componentes. Por esto es recomendable leer bien todos los ingredientes de la composición.
Personas que se estén medicando o mujeres que estén embarazadas o en periodo de lactancia, deben consultar a su médico o especialista la toma de Complementos Alimenticios.

Por producto

Contraindicado en personas que sufren epilepsia y esquizofrenia (por el aceite de Onagra).
No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por la Echinácea).
No administrar a embarazadas en la última fase de embarazo (por el Ajo).
No administrar a embarazadas ni en periodo de lactancia (por el Hipérico).
No administrar a embarazadas (por el Tomillo). No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por la Echinácea).
No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por la Echinácea).
No administrar a personas con problemas de  Hipertiroidismo (por las algas Kelp).
No administrar a personas con antecedentes de piedras biliares o dolor abdominal (por el Boldo).
No administrar a embarazadas (por el Tomillo).
No administrar a embarazadas (por el Ruscus).
No administrar a embarazadas ni en periodo de lactancia (por el Hipérico).
No administrar a personas con antecedentes de piedras biliares o dolor abdominal (por el Boldo). No administrar a personas con antecedentes de obstrucción intestinal (por la fibra).
No administrar a embarazadas (por el Hinojo).
No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por el Ginseng).
No administrar a niños menores de 10 años (por su composición).
No administrar a niños menores de 6 años (por el Ginkgo).
No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por el Ginseng).
No administrar a personas con antecedentes de piedras biliares o dolor abdominal (por el Boldo). No administrar a embarazadas (por el Romero).
No administrar a personas con problemas de  Hipertiroidismo (por el Fucus). No administrar a personas con problemas hepáticos (por el alcohol de la fórmula). 
No administrar a embarazadas (por el Hinojo).
No administrar a embarazadas (por el Sen).
No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por el Ginseng).
No administrar a niños menores de 16 años (por el Sauce). No administrar a embarazadas (por el Sauce).
No administrar a personas con problemas de  Hipertiroidismo (por el Fucus).
No administrar a embarazadas (por el Sen).
No administrar a personas con antecedentes de piedras biliares o dolor abdominal (por el Boldo).
No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por la Echinácea).
No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por la Echinácea).
No administrar a embarazadas (por el Tomillo). No utilizar en caso de enfermedades autoinmunes (por la Echinácea).
No administrar a embarazadas (por el Sen, Regaliz y el Hinojo).
No administrar a embarazadas (por la Valeriana y la Pasiflora).
No administrar a embarazadas (por la Valeriana, la Pasiflora y la Amapola de California).
No administrar a embarazadas (por la Valeriana y la Pasiflora).
No administrar a personas con problemas de  Hipertiroidismo (por el Fucus) y con antecedentes de obstrucción intestinal (por la fibra).
No administrar a embarazadas (por la Valeriana y la Pasiflora).

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